Meta ha presentado Muse Wonder y Muse Wonder Full, una nueva serie de modelos de inteligencia artificial que la compañía describe como «los más capaces hasta la fecha». Sustituyen a Muse Spark y están pensados para la llamada era agéntica, en la que la IA no solo responde, sino que ejecuta tareas.
«Hace catorce meses, iniciamos una renovación de nuestros esfuerzos en IA», recuerda Meta en su comunicado, publicado el 13 de octubre.
Tercero en el ranking mundial
Según el índice general de Artificial Analysis, uno de los rankings de referencia del sector, Muse Wonder Full ocupa el tercer puesto, a dos puntos del líder, Claude 5.5 Opus, de Anthropic, y empatado en puntuación con el segundo, Claude Sonnet 5.5. Supera en tres puntos a GPT 6 Astra, de OpenAI. La versión estándar, Muse Wonder, aparece en séptimo lugar.
El salto tiene un coste: según el mismo análisis, Muse Wonder Full cuesta unos 4,52 dólares por tarea, frente a los 3,26 de GPT 6 Astra y los 1,60 de su predecesor.
Qué sabe hacer
Meta destaca tres capacidades:
- Una «memoria activa» que conserva información del usuario entre conversaciones.
- La capacidad de mantener un objetivo en procesos largos, probar alternativas y corregir errores sin instrucciones constantes.
- Tareas legales, financieras o sanitarias, como entender un contrato de alquiler o gestionar una reclamación al seguro.
Llegará primero a desarrolladores y profesionales, a través de Meta Model API y de Muse Code, su herramienta de programación. Muse Wonder Full solo estará en Muse Code. Después se integrará en Muse, el asistente personal de Meta, empezando por los usuarios de pago.
Por qué importa al marketing
Meta es la compañía que controla Facebook, Instagram y WhatsApp, y su negocio depende de la publicidad. Tener un modelo de primer nivel le permite competir con OpenAI, Google y Anthropic en asistentes y, a medio plazo, aplicar esa tecnología a las herramientas con las que las marcas crean y gestionan sus anuncios.
El zumo
Meta vuelve a la primera línea de la IA tras más de un año de reorganización. Para las marcas, lo relevante no es el puesto en el ranking, sino lo que esa tecnología acabará haciendo dentro de las plataformas donde invierten buena parte de su presupuesto.







